Los emprendimientos con materiales sustentables como el bambú se han vuelto cada vez más populares y lo que dio el surgimiento de Get Wild! fue que en 2013, Agostina Trovato apoyó a su madre con su diagnóstico de cáncer de mama, quien debido a los tratamientos que recibía, debía utilizar prendas suaves que no lastimaran su piel, lo cual resultaba muy complicado debido a que la mayoría de las telas son sintéticas. Y así comenzó su investigación para dar con la fibra adecuada, encontrándose con el bambú.

Mientras mantenía su trabajo en el área Investigación de Mercado de Cablevisión, continuaba trabajando en este proyecto hasta que lo presentó en el concurso Potenciate, que organiza el gobierno de la CABA, y tras los buenos resultados, vio que la posibilidad de desarrollar un negocio era real. En un almuerzo convenció a dos amigos del trabajo de unirse al proyecto de una marca de ropa pensada desde la sustentabilidad de la fibra de bambú con todas sus propiedades.

En el inicio del proyecto, sus socios Gabriela Rivero y Hernán Galeano aportaron $ 3000 pesos argentinos cada uno de ahorros y su primera producción constó de 100 playeras. Trovato lo recuerda y se emociona: “Renuncié un 23 de diciembre. Ese día terminamos la producción y tuvimos nuestra primera venta gracias a una chica que googleó ‘indumentaria sustentable’”.

El bambú ha sido de la clave de su éxito

La hilandería y la producción textil se hacen con un manufacturero especializado y en cuanto a la moldería, Trovato asegura que aprendió a hacerlo ella misma gracias a “un curso de YouTube”. Y trabaja para la confección con talleres que dependen de organizaciones como Cosiendo Redes y Ropa Limpia para asegurar la transparencia del proceso, es decir, se buscó que la marca fuera sustentable también en el proceso de fabricación y no sólo en la fibra utilizada.

El modelo en el inicio fue de venta minorista a través de la web, pero rápidamente apostaron a la venta mayorista a través de locales multimarca. Los creadores aseguran que las prendas son ideales para deportistas porque la fibra funciona como un “dry fit natural”. Además, es antibacterial, cuenta con protección UV, se adapta a los diferentes climas y es hipoalergénica.

Actualmente estos emprendedores venden 500 prendas por mes y su portfolio tiene más de 100 productos. Esperan terminar este 2017 con 100 puntos de venta y empezar a fabricar otras prendas como pantalones, camperas y una línea para niños.


Más información de emprendimiento en el sitio de Teresa Adriana Perez Romo

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